Casi todo el mundo ha notado alguna vez un ligero temblor en el párpado, que comienza sin motivo aparente y cesa en unos segundos o minutos. Cuando esto sucede, es común escuchar a quien lo padece decir “tengo un tic en el ojo”. Lo cierto es que no se trata de un tic, simplemente es una palpitación en el párpado bastante común.

¿Qué es el blefaroespasmo?

 

También conocido como”blefaroespasmo esencial“, ocurre con bastante frecuencia y que generalmente no tiene mayor importancia. Aunque es cierto que hay situaciones en las que el temblor en el párpado puede ser consecuencia de una patología más grave.

El blefaroespasmo, por norma general, suele ocurrir únicamente en uno de los párpados. El de abajo es el que más suele sufrir estos temblores, aunque es posible sentirlos también en el superior. Al producirse este parpadeo involuntario y mirarnos al espejo, lo más normal es no observar ningún tipo de movimiento, pese a que lo estamos sintiendo.

Este temblor en el ojo aparece, normalmente, de forma repentina, sin motivo aparente, y desaparece de igual manera. Por este motivo, se entiende como un espasmo benigno, que no suele comportar complicaciones.

Se suele asociar a periodos de ansiedad o estrés, entre otras cosas, por ello es común que sean más frecuentes en algunas épocas.

 

Se asocia a épocas de estrés y ansiedad

 

Está ocasionado por una serie de contracciones en las fibras musculares, en las que no interviene la voluntariedad. El temblor del ojo más habitual nunca llega a cerrar el ojo completamente. En el caso de que ésto suceda estaríamos ante una afección más grave, por lo que conviene consultar con un especialista.

 

Temblor involuntario indicativo de patología.

 

Solamente en el caso de que el blefaroespasmo esté asociado a alguno de estos síntomas podría ser indicativo de una enfermedad más grave. En estos casos es importante visitar a un oftalmólogo y un neurólogo, para que puedan evaluar el caso detenidamente y establecer un diagnóstico serio y fiable.

Es importante tener claro que ninguno de estos síntomas que vamos a mencionar es, por sí solo, indicativo de enfermedad alguna.

  • El temblor en el ojo hace que los párpados se cierren por completo.
  • El parpadeo involuntario se produce en ambos ojos a la vez.
  • También aparecen pequeños espasmos en otras áreas del cuerpo o en la cara.
  • El temblor en el párpado minimiza la visión.
  • Existen antecedentes familiares de patologías de esta índole.

 

Trucos caseros para eliminar este temblor.

 

  • Suave masaje en el ojo. Con el fin de relajar la musculatura de los párpados que ocasiona el blefaroespasmo y reducir o eliminar el temblor. Con los dedos corazón e índice, sin presionar, realizamos movimientos circulares de máximo 30” en cada párpado
  • Parpadea rápidamente 30”. El objetivo es reducir la tensión de la musculatura del párpado y lubricar la superficie del ojo, lo que casi siempre acaba eliminando el temblor.
  • Cierra fuerte los ojos. Apretar los ojos durante aproximadamente 1min también ayuda a hacer desaparecer este espasmo. El principio es el mismo que en los casos anteriores. Con la presión, el ojo relaja su musculatura. Repite el procedimiento 4 ó 5 veces. Suele ser suficiente para que remita el temblor.

 

Párpados cerrados

Apretar los ojos durante aproximadamente 1 min ayuda a hacer desaparecer este espasmo.

 

  • Frío y calor. Aplicando un contraste de frío y calor sobre el ojo causamos la dilatación de los vasos sanguíneos, mejorando con ello la circulación de la zona y relajando el párpado. Para esto, se puede aplicar un hielo envuelto en un trapo limpio (nunca aplicar directamente sobre el párpado) durante 10 segundos y alternar con una bolsa de agua caliente, una compresa impregnada o similar.
  • Colirios. Un ojo seco o mal hidratado sufre de blefaroespasmo con mayor frecuencia. Prueba, por tanto, aplicando un colirio de lagrima recomendado por el oftalmólogo.

 

Tratamiento del blefaroespasmo.

 

Generalmente el tratamiento consiste en proteger el ojo debidamente con gafas de sol, mantenerlo bien lubricado con gotas para tal efecto y si no remite, la aplicación de toxina botulínica (sustancia que relaja temporalmente la musculatura de los párpados y evita que se contraiga).

En los casos más severos es posible tratar mediante una cirugía llamada miectomía del músculo orbicular. Esta técnica extrae fibras de los músculos del párpado superior para debilitarlo y evitar así que siga cerrándose de forma espasmódica.